Esta semana varios medios anunciaron una caída en las inversiones de capital de riesgo en el Silicon Valley. Esto se respiraba notablemente en las reuniones que tuve con algunos players de la Industria en Ad:Tech San Francisco. También hoy leí en la versión online de la revista Mercado una nota que puede sorprender a mucho, pero no a mí que vengo observando este proceso desde hace un tiempo y que trato de reflejar en este espacio. Se trata de los coletazos que la actual crisis económica norteamericana hace sentir en la cuna de la tecnología e innovación.

Una de las consecuencias de esta crisis es el menor crecimiento del empleo, ya que las start up contratan y gastan con más cuidado y los inversores ángeles que financian y asesoran a las start-ups, se vuelven más cautelosos.

De acuerdo con la nota, el pesimismo que se expande en los mercados financieros y en el clima comercial parece haber contagiado los ánimos en la zona tecnológica.

Un dato interesante es que también se redujeron las operaciones de compra de empresas start-up por parte de corporaciones grandes. Por más que Microsoft siga haciendo ruido con sus esfuerzos por comprar Yahoo, las cosas están bastante quietas. Sólo hubo 56 adquisiciones en los tres primeros meses del año, contra 83 en el último trimestre del año pasado.

Entonces, en lugar de fundar nuevas empresas, los inversionistas deben destinar sus fondos a financiar, o incluso salvar, empresas existentes.

¿Que dicen los habitantes del Silicon Valley? Se sienten afortunados de estar trabajando en un segmento de la economía y de vivir en una región que fue afectada mucho menos que otras partes del país. También manifiestan una porfiada confianza en el inexorable cambio hacia Internet y en el papel que las empresas tecnológicas del valle jugarán en esa transición. Dicen, también, que no están sintiendo ninguna de las duras contrariedades que siguieron al desplome de las puntocom, que generó pérdida de empleos, éxodo de talento, una caída del mercado inmobiliario y de la inversión en empresas start up.

De las compañías financiadas por capital de riesgo que comenzaron a cotizar en bolsa el año pasado, sólo 28% puede mostrar acciones por encima del precio de oferta.

Según el Center for Venture Research de la Universidad de New Hampshire, en 2007 pusieron US$ 26.000 millones, lo mismo que el año anterior luego de notables aumentos anuales desde 2003, cuando el Valle resurgió luego del desplome.

Pero el aspecto más preocupante para la tecno economía es el aplanamiento del mercado de valores y el impacto que ha tenido en la capacidad de inversores y emprendedores para cotizar en bolsa en beneficio propio y para reunir dinero para seguir desarrollando sus negocios.



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